
Mobbing Chile
Concepción, Chile, domingo 12 de febrero de 2006. Noticia: Diario EL SUR
El agresor: un narcisista que ve temblar su puesto de trabajo.
La víctima: una persona que sin razón, más que su buen desempeño, se transforma en el blanco de un complot.
El objetivo: su salida voluntaria de la organización, a costa de cualquier precio.
La urgencia de una ley
El marco legal del acoso laboral es un tema aún no resuelto, lo que cobra relevancia al considerar que al menos 69 por ciento de los trabajadores chilenos ha sentido algún tipo de maltrato laboral, según datos de la Dirección del Trabajo.
Pese a ello, el juez del Segundo Juzgado Civil Laboral de Talcahuano, Manuel Muñoz Astudillo -quien se apronta a publicar uno de los primeros libros sobre mobbing en Chile- sostiene que “si bien no existe una disposición específica del acoso laboral, como si la hay respecto del sexual, el artículo Nº 1 de la Constitución del Estado, los Tratados Internacionales y el Código del Trabajo, garantizan la defensa de todas las personas afectadas por este tipo de agresión”. Y aún más, “cuando define lo que es accidente o enfermedad, se señala que es toda lesión o enfermedad a causa o con ocasión del trabajo... y dice ‘toda’ lesión”, agrega, razón por la que el acoso debería incluirse dentro de esa amplia gama, debido a que indudablemente constituye una lesión de tipo síquica y física.
Sin embargo, para el director regional del Trabajo, Ildefonso Galaz Pradenas, la situación es más compleja aún, ya que “al no existir una definición específica de lo que es acoso laboral, la Inspección del Trabajo se ve limitada en la defensa de los afectados”, quienes generalmente no denuncian sus casos.
En efecto, Galaz explica que la mayoría de las quejas que se presentan son por acoso sexual, mientras que sobre mobbing son “absolutamente marginales, probablemente debido a que no existe una ley clara al respecto, por lo que se hace muy difícil también probarlo ante un tribunal”, afirma.
De ahí que, por el momento, la entidad se limite a la aplicación del artículo Nº 2 del Código del Trabajo, sobre acoso sexual y discriminación, y el artículo Nº 184, que obliga al empleador a mantener las condiciones laborales adecuada.
Disposiciones que se vuelven insuficientes para dar soluciones concretas a este tipo de situaciones, debido a su generalidad y vaguedad, por lo que -según Galazse hace urgente objetivar temas tan claves como por ejemplo, si el mobbing constituye o no una enfermedad laboral, cuáles son los medios de prueba y quienes serían los responsables.
Hoy, la única iniciativa al respecto descansa en el parlamento desde el 2003, en un proyecto de ley que incorpora cuatro artículos al Código del Trabajo, estableciendo un concepto amplio del abuso laboral, cuyo fin sería “provocar un menoscabo material y personal en el trabajador”.
Asimismo, contempla sanciones al agresor a través de multas a beneficio fiscal, entre 300 mil y un millón y medio de pesos; y la aplicación de la renuncia con derecho a indemnización.
Es de esperar, dice Galaz, que “esto se apruebe y que, a partir de ahí, las personas se sientan lo suficientemente respaldadas como para acudir a un tribunal a exigir su defensa”, como ya ha ocurrido con el acoso sexual, cuyas denuncias se han incrementado notoriamente desde que fuera reconocido en el 2005.
Texto secundario
Concepción, Chile, domingo 12 de febrero de 2006
Consecuencias pueden llevar a la muerte
Acoso laboral: cuando ser eficaz se vuelve una amenaza
Por Cecilia Arroyo Aguilera “Si no te da cáncer, te da una ataque cardíaco o te suicidas”. Esa es la drástica sentencia que hace la siquiatra Ana Mangili Godoy, al referirse a las nefastas consecuencias que puede llegar a tener el poco conocido Acoso Laboral o Violencia Moral, llamado mundialmente “Mobbing”. Este se define a grandes rasgos como la comunicación hostil y sin ética, dirigida de manera sistemática por uno o varios individuos, contra otro. Su principal objetivo es “sacar del medio a una persona considerada como enemigo, ya sea por envidia, porque parece indefenso, o constituye una amenaza, debido a su eficacia, nuevas ideas y supuestas pretensiones”, afirma la siquiatra. En otras palabras, es el fruto de una relación entre “un individuo que se sabe mediocre, narcisista con poder y rasgos sicóticos, con la víctima de un verdadero complot que -no obstante- no alcanza a comprender”, agrega. Se han definido al menos 45 formas de ejercer este tipo de maltrato, siendo las más básicas limitar la comunicación y el contacto social, desprestigiar a la persona y su capacidad profesional ante sus compañeros, comprometer su salud hasta la muerte y el conocido acoso sexual. Una lucha constante “Yo creía que eran leseras, a lo más pensaba ‘esta persona está loca’, pero no me complicaba más”, afirma desde el escritorio en donde hace casi diez años, “Claudia” - como prefiere llamarse- ha sido víctima de los abusos de poder ejercidos por su superior. Pese a que su ademán es calmo, no puede ocultar su dificultad al recordar cada uno de los episodios en que su agresor la excluyó, le cambió sus condiciones de trabajo o la denigró ante sus compañeros y en público. Sin embargo, no se ha dado por vencida, porque “éste es mi trabajo, yo me lo gané”, afirma. Quizás fue por esa convicción que debieron pasar seis años para que sufriera el primer efecto físico de ese hostigamiento constante del que no alcanzaba a tener conciencia: una crisis de hipertensión arterial, provocada por una descarga de adrenalina -en principio atribuida a un tumor- y que la tuvo al borde de la muerte. El diagnóstico de esta mujer, es uno de los más graves en medio de la gran variedad sintomática existente en estos casos. Es que, como explica Ana Mangili, “por lo general es el cuerpo el que primero da señales de alerta”, siendo los más comunes las lesiones de la piel, insomnio, problemas digestivos, contracturas musculares, dificultades de atención y concentración, aumento o pérdida excesiva de peso; además de síntomas depresivos, aparición de fobias y esos “dolores de cabeza que comienzan los domingos y terminan los viernes”, afirma la siquiatra. Todas manifestaciones que, no obstante, “la mayoría de las veces son ignorados por quienes los padecen, debiendo llegar a extremos antes de consultar a un especialista”, agrega la experta. Un riesgo laboral Es evidente que la existencia de acoso en el trabajo no se da porque sí, ni es un tema nuevo. Para la asesora de Salud Ocupacional del Hospital Clínico Regional de Concepción, Sara Manríquez González, el caldo de cultivo de estos conflictos ha sido por años el mismo: “el desconocimiento de lo que es el acoso laboral y de cómo está funcionando el don de mando”. Esto, porque -según afirma- “definitivamente los directivos no siempre están capacitados para ejercer poder y se sobrepasan”. Sin embargo, el acoso también puede ejercerse entre pares, desde subalternos a autoridades, en empresas tanto públicas como privadas y, entre mujeres y hombres, por lo que no se trata de un tema exclusivo de jefes hacia subalternos. De ahí que la especialista enfatice en la necesidad de aclarar los roles de cada uno de los cargos dentro de la organización, ya que “estas situaciones se producen cuando una persona sobrepasa el rol que le compete...de tal modo que sólo podemos probarlo en la medida en que tenemos definido cuáles son sus límites”. Para ello, sostiene Manríquez - quien también fue víctima de este tipo de violencia- “es prioritario establecer políticas que reconozcan la existencia del tema en las organizaciones y que protejan a los agredidos”, siendo necesaria la formación de equipos de trabajo, integrados por sicólogos laborales, siquiatras y prevencionistas de riesgos. “Sí, porque el mobbing constituye un riesgo laboral, ya que afecta el clima organizacional y, por ende, las condiciones de trabajo”, agrega.
martes
Acoso laboral: cuando ser eficaz se vuelve una amenaza
Publicado por Carolonline en 08:04
Etiquetas: MANUEL MUÑOZ ASTUDILLO, NO AL MOBBING EN CHILE, ONG ESTUDIO Y PREVENCION DE LA VIOLENCIA