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ONG ESTUDIO Y PREVENCION DE LA VIOLENCIA: Por dos años y medio,una mujer de Concepción soportó acoso moral en su trabajo. Su jefa directa le prohibía hablar con sus colegas...

viernes

Por dos años y medio,una mujer de Concepción soportó acoso moral en su trabajo. Su jefa directa le prohibía hablar con sus colegas...




Ximena Carrizo, víctima de Mobbing
“Era terrible, se burlaba de mí...hasta de mis frenillos"


Por dos años y medio, esta mujer de Concepción soportó acoso moral en su trabajo. Su jefa directa le prohibía hablar con sus colegas, de a poco la comenzó a aislar. Fue la primera en demandar a su ex empleador ante la justicia y ganar el juicio en primera instancia.


SANTIAGO, agosto 24.- Muchos chilenos no saben de qué se trata, pero lo viven a diario en sus lugares de trabajo. Hostigamiento permanente de parte de sus jefes, ley del hielo aplicada por sus compañeros, cambio reiterado de funciones, desprecio de sus habilidades, persecución o burlas.

Es el acoso laboral psicológico o Mobbing. Según una encuesta realizada a cinco mil trabajadores por Laborum.com, este fenómeno afecta a más de dos tercios de las personas.

Según el estudio, el 34% de los consultados dijo estar sufriéndolo en su actual trabajo y un 33% se sintió hostigado en su anterior ocupación. El resto aseguró nunca haberlo vivido.

Es de lo que fue víctima la secretaria Ximena Carrizo (33 años) cuando trabajaba como vendedora del departamento de muebles de una tienda en Concepción. Actualmente su caso ha sentado precedente por ser la primero en demandar a su ex empleador y ganar en primera instancia.



- ¿Cómo empezó el acoso?
- El año 2003 ingresé a trabajar en una tienda de Concepción. Era vendedora del departamento de muebles, uno de los más importantes dentro de la empresa por las comisiones derivadas de las ventas.
- ¿El primer tiempo fue tranquilo?
- Los primeros meses lo pasé bien, sin ningún problema. Pero de un momento a otro, mi jefa directa, que era la Supervisora de esta área, comenzó a acosarme laboralmente y de
- ¿Qué tipos de cosas te hacía o te decía?
- Que era mala funcionaria, que mi trabajo era malo, que daba una mala imagen a mis otros compañeros de departamento, incluso que la gerencia me veía como un elemento negativo. Además comenzó una suerte de hostigamiento en mis labores a poco comencé a sentirme incómoda y a decaer en el trabajo.

- ¿Cómo así?
- Por ejemplo, me decía: “Me tienes que obedecer”, o que no hablara con nadie de más arriba de la plana ejecutiva porque me iba a ir mal (y no me iban a creer). Yo le decía que cómo era posible que saliera tan mal evaluada como trabajadora si había sido dos años seguidos la funcionaria encargada de organizar la fiesta de fin de año de la empresa y eso significaba que los Ejecutivos me destacaban de manera positiva dentro de los trabajadores, sin ser la vendedora top de mi departamento, pero sí me destacaba por tener una excelente post-venta. Mi supervisora me trataba de convencer de lo contrario.
- ¿Qué otro hostigamiento te hizo esta persona?
- Llegó incluso a prohibirme hablar con mis pares. Ella inventaba que la ‘pelaba”, que me reía de ella. Llegó un momento en que no podía hablar con nadie de mis colegas porque siempre estaba mirándome, me hostigaba, me perseguía con la mirada, llegó incluso a hacer coincidir sus vacaciones con las mías para no dejarme en paz. Era terrible, se burlaba de mí, de mi v
- ¿Cuánto tiempo aguantaste esta situación?
- Dos años y medio. Cuando estaba con licencia médica, hablé con la gerencia para llegar a un acuerdo respecto de mi finiquito. Ellos me dijeron que me tomara mis pastillas y me fuera para la casa, que luego me iban a llamar. Me trataban como una loca, como que yo estaba fuera de mis cabales y que no era la persona que ellos conocían. vestimenta, de mi cara, hasta de mis frenillos
- ¿Hubo otro hecho en particular de tu supervisora hacia tu persona?
- Muchos, además de todo lo que he contado, ella me comenzó a aislar. Por ejemplo, yo no podía hablar con los representantes de otras empresas, ya que por intermedio de ellos, podía entregar información a la competencia. Obviamente esto era inventado por ella involucrando a algún ejecutivo que, supuestamente, me había observado a través de cámaras entregando información.

- Además de complicarte sicológicamente, ¿te hizo daño en tu rendimiento laboral?
- Obviamente mi trabajo decayó mucho, pero además de eso pasó que, como vendedora tú tienes también una responsabilidad de postventa, que significa que ante los reclamos de los clientes, por ejemplo, que un mueble les llegue rayado o cualquier tipo de falla de fabricación, debes como vendedora solucionar el problema porque fue tu venta. Bueno, a mí ella jamás me daba solución, porque ella daba las órdenes para que un problema postventa se solucionara, pero en mi caso eso no ocurría. Entonces claro, yo no vendía mucho y más encima no solucionaba las quejas de los clientes.

- ¿Jamás intentaste hablar con la gerencia?
- No, le tenía miedo. No sabía cómo podía reaccionar. Ella se encargó de indisponerme con todos en la empresa. Como te decía, ella me miraba como un mal elemento, como la más mala del equipo. De hecho contaba a gente de otros pisos que yo le inventaba historias, que me reía de ella. Estaba loca.

- ¿Qué ocurrió que decidiste golpear puertas?
- Pasó que un día estallé. Me culpó de un hecho puntual y yo estallé en lágrimas, me dio un ataque de llanto. Fui a un médico general, me derivó a un siquiatra que me dio una licencia por un mes. En la licencia puso que el motivo era por Mobbing o Acoso Laboral. Fui al Compín para que me pagaran mi licencia y ellos se negaron y me derivaron al Hospital del Trabajador. Fueron estos últimos los que finalmente me otorgaron un subsidio de siete meses. Les hicieron peritajes a la supervisora, a la empresa, a mí, y llegaron a la conclusión de que tenía una enfermedad laboral.

- ¿Luego de eso que pasó?
- Ocurrió que esos siete subsidios se los depositaban a mi empleador para que él me los remitiera a mi cuenta, pero me retuvieron 77 días de licencia (dos meses y medio de subsidio), pero jamás me los pagaron, me los retuvieron y eso fue una prueba más de que mi emple
dor me hostigaba, por lo tanto, el informe del Hospital se cambió el término de ‘enfermedad laboral’, por el de ‘Mobbing o Acoso Moral’. Más encima tuvieron el descaro de enviarme a Dicom porque yo como empleada tenía derecho a una cuenta interna donde podía sacar artículos y productos a precios atractivos.

Texto secundario
- Y decidiste demandarlos.
- Claro. Tomé un abogado y me aconsejó que me ‘autodespidiera’, es decir, así como el empleador te puede echar cuando quiera, alegando que como trabajador faltaste al contrato de trabajo, un empleado también puede exigir ser despedido si el empleador hace lo mismo. Y fue así como me auto despedí para sacar mi finiquito y el 50% de mis años de servicio.

- Después comenzaron los comparendos, ¿cómo los viviste?
- Fueron muy duros. Me dijeron de todo. Que estaba loca, que era mentirosa, que mi enfermedad era mentira. Hasta dijeron que poco menos estaba mal de la cabeza porque inventaba muchas cosas que no correspondían con la realidad. Obviamente el abogado defensor dijo que ellos eran una excelente empresa y que yo era una persona falsa, de falsedad ideológica.

- ¿Ella compareció?
- Por supuesto. Dijo que yo era la que me aislaba, que yo me perseguía sola, que por mi carácter nadie me hablaba ni almorzaba conmigo. Dijo que, si bien no me pagaba las horas extras, ella me devolvía los días, lo que nunca fue cierto.
- Pero ganaste en primera instancia
- Sí y creo que mi caso ha sentado un precedente. Gané en los tres puntos de la demanda: el de Dicom, el Mobbing y el autodespido. Ahora, sólo es en primera instancia porque ellos apelaron en la Corte de Apelaciones. Por ahora el Segundo Juzgado Civil de Talcahuano falló, el 11 de junio recién pasado, a mi favor con el autodespido de mi finiquito más un 50% de indemnización por incumplimiento grave de las obligaciones del contrato y 35 millones de pesos por Mobbing.

- ¿Te extrañó que fallaran a tu favor?
- No, porque ellos en los distintos comparendos fueron muy poco claros con los testigos que presentaron, como con dobles discursos que al final terminaron enredando su postura. Se contradecían porque no tenían pruebas concretas ni verdaderas. Yo por mi parte tenía los informes del Hospital, de los médicos especialistas. Mi historia estaba clara y sin contradicciones.

- ¿Cuál fue el costo personal de haber vivido toda esta situación?
- Mucho, afectó la relación con mi familia, con mi marido. Llegaba todos los días triste, angustiada, con tensiones acumuladas de lo mal que lo pasaba en el trabajo y estallaba con él. Además sufrí una baja importante en mi peso y tenía mi autoestima muy baja. La verdad es que todo el proceso fue muy humillante, pero a la vez crecí mucho como persona.

- ¿Sacas alguna lección de todo esto?
- Varias, pero lo más importante es que hoy en día estoy feliz, siento que la verdad ha ganado, que estoy un peldaño más arriba, aún no hemos llegado a la sentencia final, pero creo que voy por buen camino y si mi testimonio sirve para que otros trabajadores puedan denunciar acosos morales en sus trabajos, creo mi trabajo recién comienza. Lo otro es que aprendí a no tener vergüenza de nada, sé que lo que digo es cierto.

- ¿Sientes que las personas cambian con un poco de poder?
- A ver, hablo por experiencia propia. Mi ex jefa no tenía estudios, comenzó siendo una vendedora igual que yo, luego pasó a ser supervisora
cambió. Como que con el poder se transformó totalmente. Hoy en día tiene un cargo más alto.

- ¿Confías en el futuro?
- Sí, creo que la verdad sale siempre a la luz. Yo pensaba que cómo podría ser capaz de enfrentar a una empresa tan grande, con abogados especialistas, con todo un aparataje legal por detrás, pero al final la verdad ganó pero si uno conoce sus derechos, tiene que defenderlos hasta el final
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1 comentarios:

Erika dijo...

te felicito yo soy paramedico en un centro de dialisis y mi historia con mi jefa tiene un aire ala tuya lo diferente es que la dueña y jefa es una enfermera clasista pero tu narracion es alentadora que estes bien adios


WebJCP | Abril 2007